23 oct. 2020

El tenis en San Salvador tuvo su apogeo en las décadas del 70 y 80


El tenis en nuestra ciudad tuvo su época dorada a fines de la década del 70 y principios del 80 cuando funcionaba a pleno la cancha de polvo de ladrillo del Polideportivo Municipal. De allí surgieron muchos jugadores que empezaron a practicarlo en coincidencia con la explosión tenística de Guillermo Vilas.

Para recordar lo que pasaba en San Salvador, LA SEMANA entrevistó a Pedro Martín, conocedor como pocos de esos momentos inolvidables que escribieron una página destacada del deporte sansalvadoreño.

En principio, dijo Pedro Martín, “funcionó una cancha, también de polvo de ladrillo, en el predio de la iglesia, de la Parroquia Santa Teresita, contigua a la canchita de futbol. Esto fue a mediados de la década del ´70. Roberto Garat, Luis Gómez, Lucy Van Dembruk, Neneca, entre otros, fueron los pioneros que practicaron este deporte en el pueblo. De repente esta cancha dejó de funcionar, es olvidada, y la actividad del tenis local se va a detener por un tiempo”.

Enseguida agregó: poco tiempo después, un grupo de muchachos tomó la posta del tenis local, vecinos del barrio San José Obrero, que construyeron en un baldío del barrio una cancha de tenis de piso de gramilla con una base dura y apisonada. Las líneas eran delimitadas con hilo, a modo de flejes, y una red, también de hilo a la altura reglamentaria”

Al preguntarle por los precursores mencionó: “allí fue el inicio de un grupo de jóvenes entre quienes podemos nombrar a los hermanos Rubén y Oscar Hill, Carlitos Follonier, Alfredo Sandoval, Bocha Roldan, Tito Vasilchuk, y un grupo de amigos de otros barrios que se acercaban a esta cancha: Kiko Barsi, Hugo Riehl, Arnoldo Sarli, Cancho Gerard, entre otros. Me comentaron que en un par de oportunidades viajaron a la ciudad de Concordia, a un club de tenis, a observar cómo era la dinámica del juego y de ahí tener un criterio para practicarlo en San Salvador. Recordemos que en aquella época no se transmitían partidos de tenis por televisión”.

 

Cancha, raquetas, pelotas de tenis… y se jugaba tenis en el pueblo. 

Martín hizo hincapié que “referentes nacionales como Guillermo Vilas y Claudia Casabianca le dieron al tenis, en esa década, un impulso que popularizó ese deporte y lo llevó a todos los rincones del país”.

“Para esto va llegar la construcción del playón polideportivo a cielo abierto en la esquina de calle San Martín y Belgrano, contiguo al natatorio municipal. Este consistía en un amplio piso de cemento donde funcionó una cancha de vóley, horizontal, sobre calle San Martin, y otras dos canchas paralelas, una de básquet y otra de tenis, recostándose ésta última sobre calle Belgrano. Como detalle podíamos observar que al no dar el espacio para los dos canchas, se superponían las líneas de dobles de la cancha de tenis con las de un lateral de la cancha de básquet. Hay que destacar también la excelente iluminación con que contaba este playón que permitía jugar cómodamente por la noche. Las juntas de asfalto de los paneles del piso eran un calvario cuando el pique de las pelotas les impactaban”, recordó con nostalgia.

Cómo aprendieron a jugar: “Allí, sobre el cemento, aprendimos a jugar. Aprendimos sin profesor, indispensable en el tenis. Pero aprendimos a nuestra manera, “a pasarla”. Compañeros que tenían la oportunidad de ver tenis en otras localidades fueron trayendo las novedades, la técnica, y así aprendimos de algunos golpes y sus nombres: revés, drive, volea, smash, drop, pero siempre a nuestra manera!”, indicó Pedro Martín.

 

LA CANCHA DE POLVO DE LADRILLO

“Hasta que llegó la construcción del playón cerrado. Esto fue, aproximadamente, en el año 1981. El playón cerrado contuvo la cancha de vóley y la de básquet, y la de tenis se construyó afuera, de polvo de ladrillo, flejes de plásticos, columnas de iluminación y un tejido perimetral. La construcción fue dirigida por el encargado de obras públicas de aquel entonces, Roberto Pérez Mercader, quien también fue un compañero en la práctica de este deporte”, indicó.

 

PASANDO LISTA

En la memoria de Pedro Martín están prácticamente todos los que jugaron en sus inicios y son parte del tenis de San Salvador.

“A la hora de recordar los jugadores de aquel tiempo podemos mencionar a Jorge, Alejandra y Mario Félix; Rubén, Oscar y Nora Hill; Norma y Silvia Sigot, Pedro Martín, Roberto Andino, Roberto Pérez Mercader, Raúl Martínez, César Escalada, Tito Vasilchuk, Ricardo Rosental, Marcelo Gary, Fabián Velich, Carlos Follonier, Alfredo Sandoval, Néstor Golden, Hugo Lantelme, Kiko Barsi, Néstor Challiol, Raúl y Daniel Gerard, Sergio Boccadoro, Guillermo Díaz Vélez, Yalo Loker, Colo Viera, Guillermo Ojeda, todos ellos con bastante presencia; también eran de la partida Julio González, José Zapata, Oscar Blanc, Chopo Blanc, Mauro Esquivel, Ricardo Von Mulinem, Gabriel Jacquet, Pina Enrique, Darío Nutz, Raúl Metzler, Coto Rodríguez, Lucas Larrarte y luego más jóvenes los hermanos Arlettaz, hermanos Muzachiodi, hermanos Challiol…  y que me disculpen de quienes no me acuerdo, ja!

También apuntó que “promediando la década del ´80, en una oportunidad, fueron invitados un profe y un par de jugadores de un club de Concordia. Fue una tarde en que dieron una charla, una demostración de golpes, y la forma de practicarlo, y culminaron con un partido de exhibición. Fue la única oportunidad que tuvimos de aprender algo y de verlo en la práctica en nuestra propia cancha. Estos visitantes reconocieron la excelencia con que estaba construida la cancha, en lo referente a la consistencia del piso, la aplicación del polvo de ladrillo, los flejes impecables, y hasta la silla del juez!”.

Así llegó la oportunidad de organizar el primer torneo local. Una gran expectativa, la inscripción, la grilla de jugadores, las llaves del sorteo, los horarios. Nosotros mismos fuimos los jueces que miramos las líneas en cada partido. Fue en 1987. El campeón fue Pedro Martín, quedando 2º Jorge Félix y 3º Oscar Hill.

“Son innumerables las vivencias”, dijo y como anécdota resaltó: “En una oportunidad llegaron unos muchachos mochileros. Eran ingleses. No hablaban nada español, apenas se hacían entender, y jugaban al tenis. Ni más ni menos categoría que nosotros. Estuvieron todo un fin de semana, y se pasaban el día en la cancha. El deporte fue de alguna manera el idioma que se conectó”.

 

LAS RAQUETAS

“En un principio se jugaba con raquetas marcos de madera, las había de marcas reconocidas, algunas importadas, conservadas en fundas y/o prensas con tuercas mariposas, otras comunes de batalla, y más de uno le dimos un tiempo con la clásica paleta de frontón. Con la llegada de la cancha de polvo de ladrillo, también, desde el municipio, llegaron un par de raquetas de aluminio de “uso comunitario”, señaló.

El mantenimiento de la cancha de polvo de ladrillo era muy importante. Por eso “temprano a la tarde regábamos, pasábamos el rolo y bolseábamos la cancha. Quienes realizábamos esta tarea nos permitíamos jugar un partido completo en forma individual. Luego, dado la cantidad de jugadores, se jugaba en parejas. Varones y mujeres jugábamos juntos. Si me pedís que destaque algunos jugadores, te puedo citar la zurda precisa de Norma Sigot y el revés a dos manos de Alejandra Félix”.

“Luego de aquel primer torneo, organizamos un campeonato largo y una especie de ranking local. Así mismo, fuimos invitados a un torneo en Concordia, de cuarta o quinta categoría no recuerdo bien. Y ante una grilla amplia de jugadores, llegamos a la final las dos parejas de San Salvador!”.

Pedro Martín no dejó pasar la oportunidad para recordar que  son hechos que han quedado grabados en su memoria porque “no solo fue importante lo deportivo de aquella década en el ámbito de esta cancha, sino también las largas tardes de charlas, de temas del acontecer del pueblo. que se daban en los momentos de descanso o en la espera del turno.

Cómo fue el final, le preguntamos: “Ya en la década del ´90, un día nos encontramos con que habían realizado el fogón de un asado para una fiesta en el playón, sobre el piso de polvo de ladrillo de la cancha! Otro día habían sacado la silla de árbitro para instalarla dentro del playón y con la reforma de la Terminal de ómnibus desapareció para siempre la vieja cancha de tenis municipal”. Entrevista: Fernando Rodríguez.


 

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